domingo, 14 de abril de 2019

MONEDAS EN LA TERCERA EDAD DE LA TIERRA MEDIA: I.


SISTEMA MONETARIO EN LA TERCERA EDAD DE LA TIERRA MEDIA.

La moneda es una forma de dinero. El dinero tiene varias funciones. Para el propósito de esta serie de artículos nos interesaremos hoy por su función como medio de intercambio.



Tolkien cuenta poco sobre monedas. Con la referida función de medio de intercambio la única mención específica a una moneda que he podido encontrar es el precio que en Bree puso Bill Helechal a su famélico poney: 12 centavos de plata, siendo este precio el triple del valor de un poney en aquella región. Además el señor Mantecona pagó otros 18 monedas a Merry como compensación por sus 5 animales extraviados, siendo 30 centavos de plata en total. En la versión original esos centavos son llamados peniques de plata, pennies. Esta relación de cantidades también nos da casi la única mención a otra función del dinero: la fijación de precios.



En "El herrero de Wooton Major" Tolkien compara una estrella mágica del país de Fantasía con el tamaño de una moneda de 6 peniques. También se encuentran como sorpresas en una tarta monedas, una de ellas de plata siendo esa cualidad algo reseñable en cuanto al premio. En las aventuras de Tom Bombadil sabemos que alguien pobre no tiene ni un penique.



Con estas únicas referencias solo podemos elucubrar que en La Comarca y Bree se empleaba una denominación monetaria equivalente a la que conocía y usaba el propio Tolkien, es decir, el sistema monetario imperial británico basado en la libra esterlina pre 1971, fecha en la que en la pérfida Albión se pasasen al sistema decimal (por fin).

Este sistema realmente no es de elaboración puramente británico y fue instaurado por Carlomagno con otras denominaciones de monedas en el año 800, importado en el s. XV a la isla y con la gracia de que solo los británicos lo arrastraron hasta el s. XX mientras el resto del mundo civilizado adoptaba el sistema decimal. Sus equivalencias entre monedas de distintos valores es peculiar pues es una mezcolanza entre el duodecimal (base 12) y el vigesimal (base 20).

Una Libra (pound) se materializa en el Soberano de oro que equivale a 20 Chelines de plata y cada Chelín de plata a 12 peniques de bronce o cobre (según la época). Ese soberano es a su vez el valor nominal de una libra esterlina de plata fina, a saber 350 gramos. Como los ingleses son unos cachondos, además, a partir del s. XVII añadieron otra moneda de oro acuñada en metal procedente de las colonias de Guinea más puro, entrando en vigor las Guineas de oro, cuyo valor nominal era, agárrense los machos, de 21 chelines más 6 peniques (21'5 chelines), aunque con el tiempo (s. XVIII) se regularizó a simplemente 21 chelines. Sí, hijos, sí, una moneda de oro equivalía a 20 o 21 de plata, según la moneda. Esto dio lugar, en la decadente y enrarecida sociedad británica a dos tipos de pagos. A los comerciantes se les pagaba en libras y a los profesionales se les pagaba en guineas por tener un valor más caballeroso. Esto podía incluir los servicios de un dramaturgo o un caballo de carreras.

El soberano de oro pesa casi 8 gramos, tiene un grosor de milímetro y medio y diámetro de 22 así como una pureza de 22 quilates (al menos desde el s. XIX). Su símbolo es el de la libra: una £ o L adornada, heredado de la tradición romana en referencia a la balanza (inevitablemente a los romanos les meteremos mano más adelante con sus monedas). Sobre los soberanos británicos se podría hacer un artículo independiente porque su uso fue muy extendido durante la expansión colonial y da lugar a muchas anécdotas, pero me limitaré a dejar aquí su reverso con San Jorge matando al dragón que sustituye al escudo de armas real desde 1817 y es mucho más tolkieniano que otra cosa:

El chelín de plata por su parte pesa algo menos de 6 gramos siendo su grosor y diámetros algo mayores que el soberano. Esto es así porque la densidad de la plata es casi la mitad que la del oro. Su símbolo es una S que proviene de la moneda latina Solidus, que sin embargo era una moneda de oro. El chelín era la moneda de referencia de precio más común junto con el penique.

El penique británico no estaba hecho de plata como podría parecer leyendo a Tolkien, sino de bronce. Esto ya origina una discordancia importante respecto a lo que nos cuenta el señor Tolkien, pero ya veremos como los solucionaremos más adelante. Su símbolo, para no variar, es la D heredada del denier frances, a su vez referente al Denario romano, que en esta ocasión era una moneda de plata (sí, no nos olvidaremos de los romanos). Después de la decimalización de la libra en 1971 el símbolo pasó a ser la "p". 

Este sistema no decimal tan exótico determinó un sistema de precios que llegaba a tener 3 elementos, con el primero siendo el valor en libras seguido de su £, el segundo en chelines y el tercero, si era a lugar, en peniques. Posiblemente el más popularizado es el que porta el sombrero loco y su 10/6 que indica un precio de 10 chelines y 6 peniques que también se podía escribir como 10s 6 d.

- ¿Eso es todo, Amo del Calabozo? Para eso no necesitamos una habilidad de Moneda.

Je. Je. Je.

Con esos valores de referencia existían multitud de monedas de valores múltiplos y submúltiplos. Las variantes de oro eran raras, aunque existían monedas de 2 y de 5 soberanos, así como medias guineas (10 chelines y otra vez 6 peniques, claro). En plata se acuñaron monedas de 5 chelines llamadas coronas (que equivalían a un cuarto de libra), media corona (o dos chelines y medio o un octavo de libra), dos chelines (un tímido intento de decimalizar la libra) que se denominó florín y se usó poco así como también de dos florines (que equivalía a 4 chelines). Además también existían subdivisiones del chelín: el medio chelín también llamado de forma popular "sixpence" por su equivalencia a los seis peniques; un tercio de chelín llamado "fourpence" o "groat" (derivado de una moneda escocesa a su vez de valor similar) y el cuarto de chelín o "threepence".  Estas últimas se acuñaban en plata y en tamaños reducidos.

Como decía arriba, ahí tenemos una posible explicación de porqué Tolkien llama así a sus "silver pennies", puesto que había monedas de fracción de chelín, hechas en plata pero referenciadas como peniques en el uso común. Esto se repite en el Herrero de Wooton Major con expresa mención de la moneda de medio chelín denominada como seis peniques.  

Si pasamos a los cobres y los bronces entramos en el mundo de los peniques que se subdividían en medios y cuartos de penique o "farthing", aunque también hubo en colonias subdivisiones de los farthing a su vez. Para colmo algún rey más locuelo (y nazi) llegó a emitir monedas de bronce de 3 peniques que valían lo mismo que el cuarto de chelín de plata.

Oro Plata Cobre/Bronce
1 libra esterlina o soberano
4 coronas (8 medias coronas) o
10 florines o
20 chelines o
40 medios chelines (six pence) o
60 groats (cuatro peniques) o
80 three pence
240 peniques o
480 medios peniques o
960
farthings (cuartos de penique)
1 guinea 21 chelines (la madre que los parió)

Este caos de monedas era propio de un único país y sus colonias imperiales. Pero no era ni el único país que emitía monedas ni la única época en que se emitió. El sistema decimal tardó mucho en llegar y durante la mayor parte de la Edad Media se empleaban monedas de diferentes orígenes e incluso épocas coexistiendo. El valor del oro y la plata no se podían equiparar con una mera relación de 1 a 10, ni tampoco la plata y el cobre o bronce. Además las distintas densidades de estos metales determinan que las monedas no podían tener el mismo valor con tamaños similares, puesto que una moneda de oro de las mismas dimensiones pesaba casi el doble que una de plata y por tanto contenía el doble de metal precioso. Todo esto era bien sabido por los distintos gobernantes así como los usuarios de las monedas y determina una interesante y complicada trama de equivalencias monetarias. Espero que ahora entendáis porqué es necesario que tengamos una habilidad de Moneda y la situaciones variopintas que pueden determinar.

PS: A los romanos los veremos en próximas entregas, no te preocupes Alvarf el Gris.

domingo, 3 de marzo de 2019

Arcos III: Tipos. Complejidad, aquí vamos.


Como vimos en el artículo anteriorsobre los arcos simples, para aumentar la potencia de un arco no siempre era posible alargar las palas, bien por sus inconvenientes inherentes (peso, durabilidad, material, etc) o bien por las circunstancias exigidas para su uso (jinetes, por ejemplo). Adicionalmente, hoy en día se ha comprobado mediante estudios en laboratorios de ingeniería que los arcos simples no consiguen ninguna mejora en el desempeño a partir de las 120 libras de tensado. Es decir, hay un punto que ya no permite obtener mejor resultado por muy tocho que hagamos el arco si este es simple. Los arcos largos simples medievales más bestias, por otra parte, estaban entre las 80 y 120 libras de tensado máximo, lo cual coincide con la conclusión de esas pruebas. (Hoy en día se usan arcos largos de entre 30 y 55 o 60 libras como máximo, no existiendo en nuestros días tiradores de precisión capaces de superar esas fuerzas).

Dado que no se podía proseguir por ese camino para mejorar el desempeño, desde muy pronto los artesanos fabricantes de arcos comenzaron a experimentar modificaciones en sus arcos. La primera fue introducir curvas forzadas en la silueta de las palas. Algunos listones de madera, por sus características naturales, tienen cierta tendencia a producir una curvatura natural per sé en los arcos recién hechos. Esto es conocido por todos los arqueros que usan arcos monobloque. Con el tiempo, incluso, algunos arcos se dejan vencer en sentido contrario por la cuerda y adoptan la forma obligada por esta. Sin embargo, no son estos procesos a los que hacemos referencia, sino a procedimientos artificiales en la construcción que buscan optimizar las fuerzas de tensado. El mecanismo más sencillo era mediente el calentamiento de la madera, no obstante técnica harto delicada de por sí pues requiere cierta pericia para no desgraciar el arco. Calentando un segmento se podía curvar este alterando el grado de humedad de la misma y consiguiendo cierto grado de polimerización lo cual, tras crear el ángulo deseado, se mantenía al enfriarse. Con ello se conseguía una mayor fuerza de tensado sin necesidad de aumentar tanto la longitud. Esto abría el abanico a una mayor variedad de distintos tipos de arcos: angular, recurvo, reflejo (o de curva invertida), etcétera. Los arcos monobloque fueron tratados con estos procesos ya desde el Antiguo Egipto, también son los arcos clásicos mediterráneos y el ya citado arco escita con doble recurvado y se difundieron por Europa Central y del Norte durante toda la Edad Media, en especial tras el contacto de los guerreros europeos con los orientales en las Cruzadas. En Oriente Medio mantenían el uso de estas técnicas y fueron introducidas también en los arcos largos simples , aplicados a sus puntas. La producción de arcos recurvados, no obstante, requiere mayor grado de maestría y por tanto los encarece respecto a los arcos simples sin curvar. La variedad es tan extensa que no es objeto de este artículo detallarlos todos. Además, el arco recurvado suele desarrollarse más y mejor con los arcos compuestos que veremos más adelante.

Al final de nuestro artículo de los arcos simples incluíamos también una reseña sobre su mayor durabilidad a la humedad. Además esta propiedad se puede mejorar tratando la madera con ceras o incluso pintando los arcos con pigmentos que los hicieran resistentes. Los reputados arcos largos ingleses se pintaban de blanco de forma distintiva, por ejemplo. Supongo, y esto es una apreciación puramente personal, que el tipo de pigmento tendría además algún tipo de característica añadida contra plagas (insectos, moho, putrefacción, etc), puesto que muchos pigmentos de la época eran tóxicos y por tanto, plaguicidas. Otra opción era el uso de cera: inicialmente se comenzó a usar en la zona de la empuñadura, para evitar que el sudor de la palma entrase en los poros de la madera y la debilitase. Es decir, vemos como los tratamientos con otros materiales añadidos de forma superficial y elemental, existían en los arcos simples. También mencionamos en ese artículo como se aprovechaban las características diferenciales a la tensión y compresión de las distintas partes de un mismo listón de madera cortado adecuadamente. El siguiente paso lógico debió ser pensar ¿y si añadimos un material con propiedades aún más optimizadas? Ahí los artesanos comenzaron a experimentar con capas del material más elástico que conocían: el tendón animal. Y digo que el paso debió ser lógico porque se produjo de forma repetida en lugares totalmente aislados entre sí. Lo mismo en las estepas euroasiáticas que mucho más tarde en las praderas de norteamérica, los artesanos comenzaron a añadir una capa de fibras de tendón de animal a sus arcos en la zona que los entendidos denominan la "espalda", es decir, aquella que más se distiende. Esto otorgaba al arco unas propiedades de recuperación mucho mejores que en el arco simple y un mejor aprovechamiento de la fuerza, lo que los hacía más eficientes sin necesidad de alargar tanto las palas con todos sus inconvenientes.

Por otra parte, ya en algunos arcos simples se incorporaban otros elementos que reforzasen su dureza, en particular refuerzos de hueso en las puntas allí donde se anclaba la cuerda. Estos pequeños refuerzos llamados "orejas" permitían que la madera no se agrietase por una veta débil en el punto de contacto y además se podía pulir mejor para que la cuerda tampoco sufriera. En algún momento algún otro maestro artesano de las estepas se debió percatar de que esa dureza a la compresión sería ideal poder extenderla al resto del "vientre" de su arco, ya fuera el mismo hueso o, mejor aún, un buen cuerno. Nacía así el concepto de arco compuesto clásico, generalmente con vientre de cuerno y espalda de madera, siendo ésta además reforzada con tendón de animal. En otras zonas se utilizaron unidas lamas de diferentes maderas con diferentes propiedades para alcanzar un resultado similar (véanse más adelante los arcos de bambú). La idea clave es el uso de materiales diferenciales para así aprovechar las ventajas mecánicas de ambos combinadas. Pero para ello era necesario el uso de resinas o pegamentos orgánicos que permitiesen unir de forma persistente y resistente ambos materiales diferenciales a la par que soportar la fuerte distensión entre ellos. Esta unión, no obstante, constituía la mayor de sus debilidades, puesto que es susceptible a la humedad. Así, en climas húmedos los arcos compuestos ven comprometida su durabilidad.

En los materiales, como siempre, existían calidades. El cuerno básico era de buey doméstico en oriente, y cornamenta de alce o carnero de las montañas en norteamérica. Los mejores arcos persas,sin embargo se hacían con cuerno de íbice (más estilizado y naturalmente conformado). En los tendones sucedía lo mismo, siendo el básico de buey y el premium de gamo, nuevamente en el arco persa del siglo XVII.

Estos arcos compuestos requieren para su fabricación semanas de trabajo. Durante la misma se pueden adoptar curvas imposibles de alcanzar por mero recalentamiento, gracias a la aplicación de fuerzas mantenidas con poleas y pesos durante el secado natural de los materiales. Esto puede prolongar aún más su elaboración.

Véase este vídeo como muestra de la exquisita y complejísima elaboración artesanal:


Pertrechados con estos avances técnicos y tecnológicos, los artesanos desarrollaron todo tipo de variantes a lo largo de los tiempos. Arcos angulares, curvos, recurvos, reflejos, asimétricos, reforzados o a veces todo ello combinado. Así se conseguían armas que se adaptasen a necesidades específicas, principalmente que se pudiese utilizar a lomos de una montura pero conservando o incluso mejorando la potencia. La mayoría se relacionan al uso de carros de guerra o jinetes montados como sistemas de armas de la Antigüedad. Llegados a este punto sería excesivo detallar todos los arcos por lo habrá que hacer otro artículo la semana próxima.

domingo, 24 de febrero de 2019

Arcos II: Tipos. Arco simple.


Existen multitud de arcos según el tamaño de las palas, la silueta y sección de estas y la composición o materiales para su construcción, así como si están reforzados o no.

Así encontramos diferentes clasificaciones algunas de las cuales se superponen. La más elemental sería por el tamaño, que puede reducirse a arcos cortos o largos, si bien es muy relativa pues dependiendo del lugar y época donde se utilice el arco se considera largo a partir de un tamaño u otro siendo esta clasificación muy variable. Durante el medievo en la Europa continental se considera arco largo cualquiera de más de 1'2 metros y alcanzando hasta 2'1 metros, si bien para la Real Sociedad de Anticuarios de Gran Bretaña lo limitaría a aquellos entre 1'5 y 1'83 metros. Arcos largos se vienen elaborando desde el Mesolítico, existiendo ejemplares arqueológicos en lugares tan dispares como la tumba de Tutankamón o junto al cadáver del hombre de Ötzi en los alpes italianos teniendo ambos 1'8 m de longitud.


El modelo más sencillo de arco sería aquel cuyas palas están fabricadas de una sola pieza de madera. Estos arcos son llamados simples o monobloques. En principio, aumentando la longitud de las palas se consigue aumentar la fuerza de tensión, lo que produce un arma más potente. Esto aumenta el daño que causa y su alcance (sobre esto entraremos en detalle más adelante) aunque a partir de cierta longitud se corre el riesgo de que el arco se vuelva quebradizo. Para evitar esto se han de recurrir a determinadas técnicas que el artesano utilizará en función de las necesidades. Para optimizar las fuerzas de tensión y compresión de una misma pieza de madera el artesano la coloca con sus diferentes capas de duramen y albura dispuestas de manera que el duramen soporte la compresión por su mayor resistencia a esta y la albura la distensión por su mayor elasticidad. Además deberá evitar los nudos y conforme se perfeccionó la metalurgia se dispusieron de mejores herramientas metálicas, lo que permitió tallar la madera para dar mejores formas. Así el arco largo podía ser plano, con simples lamas conformando las palas o engrosado con sección en D, siendo esta última más potente. Sin embargo esa potencia se consigue haciendo el arco menos duradero, pues sufre más y además añade peso para su manejo. Otra ventaja es que de un buen tronco se pueden tallar una buena cantidad de unidades de arco. Si se aumenta la anchura de las palas también se consigue aumentar la potencia, aunque algo menos, pero al estar más distribuida la fuerza aumenta la durabilidad y reduce el peso. A cambio requiere un uso de la madera del tronco menos eficiente: de un tronco de calidad se pueden sacar menos arcos planos que gruesos.

Hablando de la madera, otro factor de vital importancia es la calidad de esta, tanto para su potencia como para su durabilidad aunque no siempre estas características puedan ir de la mano. De ahí la importancia de su eficiencia al emplear la materia prima. Los arcos simples cuanto más potentes, más sufren. La calidad y características de la madera empleada se fue haciendo patente conforme se alargaban las palas, pues con algunas se hacía excesivamente quebradizo. Determinadas maderas, en crudo, resultan poco recomendables para la construcción de arcos. Así, el refranero español aporta dos píldoras de conocimiento:
  • Arco de tejo, recio de armar y flojo de dejo.
  • Arco de tejo y cureña de serbal, cuando disparan, hecho han el mal.
Parece contradictorio cuando los reputados arcos largos ingleses son famosos por estar construidos en madera de tejo. Pues bien, esto es así porque no servía cualquier madera de tejo. La fabricación de un buen arco largo de tejo requería de maderas previamente curadas, con procesos de hasta dos años para el citado curado de la madera. La construcción en sí de un arco largo es bastante sencilla en comparación con los otros que veremos más adelante, pudiendo manufacturarse con herramientas sencillas un arco largo en un día completo con calidad aceptable. Este factor, junto con el mejor aprovechamiento de la materia prima en un mismo tronco, permitió armar con relativa economía a un ejercito de arqueros ingleses, frente a las costosas ballestas, que eran mucho más caras.


La madera más conocida sería el tejo por ser conocido que muchos arcos largos ingleses se construían en esa madera en la Baja Edad Media y principio del Renacimiento, aunque también hay constancia de que se fabricaban arcos largos engrosados en madera de boj. Otras maderas duras eran el nogal y en zonas más cálidas se fabricaban en madera de algarrobo o acacia. Es decir, en cada lugar se empleaba la madera disponible más óptima. En la Europa Septentrional que inspira la mayoría de la literatura épica en la que se fundamenta la ambientación de fantasía medieval esa madera fue principalmente la de tejo desde el Neolítico, como decimos. Esto lo sabemos gracias a que el hombre de Ötzi portaba también un arco largo de esta madera que estaba en proceso de fabricación. Previamente hay hallazgos arqueológicos de arcos largos escandinavos fabricados en madera de olmo. El tejo, por tanto es el material premium en ese entorno.

Otras maderas también empleadas han sido el pino y el arce, y en otros territorios la palma y el eucalipto. El fresno y el olmo se señalan como maderas de arcos baratos, por ejemplo.

Aunque el aumento de la longitud de las palas aporta ventajas en la potencia, lo que se traduce en más daño y mayor alcance, existen contrapartidas que ya hemos visto y algunas más. La longitud del arco determina la lentitud en la maniobra de tensado. A mayor distancia de palas, (o si estas se acortan mediante el recurvado como veremos más adelante), más lentitud en la recarga. Pero además a mayor longitud se dificulta su manejo según el entorno y las circunstancias de uso de cada pueblo le obligó a desarrollar alternativas más versatiles, que a priori determina arcos más cortos.

El ejemplo más sencillo es el de los pueblos que combatían o cazaban montados. El arco largo no se puede utilizar, en principio, a lomos de una montura. Esto obligó a multitud de pueblos en distintas localizaciones a acortar sus arcos para el tiro cabalgado. Los más famosos serían los jinetes de las estepas euroasiáticas: desde los escitas a los hunos, mongoles, etcétera. Todos ellos herederos de la tradición guerrera escita del jinete arquero. Para ello los escitas comenzaron a recurvar sus arcos, dotándoles de diferentes propiedades que veremos en otras entregas. Pero no se limitó a ese ámbito. En lugares completamente desconectados como las llanuras norteamericanas, los pueblos Lakota (Sioux) y los Comanche, optaron por recortar sus arcos cuando pudieron combatir a caballo.
Durante el periodo medieval los escandinavos en sus incursiones navales rápidas se caracterizaron por el uso eficaz del arco corto, si bien venían usando arcos largos en la zona desde el Mesolítico. Es decir, a lomos de un caballo o un camello, embarcado en un drakar o una trirreme, parapetado tras las angostas almenas de un castillo y en mil y una otras situaciones, el arco largo, excepcional en campo abierto o en un bosque no muy cerrado para cazar, se volvía torpe o incluso completamente inútil por lo que los guerreros recurrían a otras opciones más manejables.

Una característica de los arcos simples es la necesidad de descordarlos cuando no se usan, puesto que en caso contrario se deforman y pierden potencia. Antes de usar requieren el tensado y encordado, lo que supone una anticipación al mismo y puede suponer una ventaja. Si bien, en ocasiones, puede suponer una ventaja como fue en la batalla de Crécy, pues al poder descordar los arcos largos los ingleses pudieron preservarlos sus cuerdas de la fina lluvia previa al combate, lo cual les permitió conservar su capacidad intacta en el combate. No así las ballestas de los mercenarios genoveses las cuales, al estar mojadas por no ser fácilmente desmontables, perdieron alcance y esa desventaja junto a otros errores tácticos de los líderes franceses, acarrearon el desastre. La simplicidad predominó en el campo de batalla en aquella ocasión.

Para acabar con los arcos simples destacaremos algunas otras ventajas. A diferencia de los otros que se verán a continuación, el arco simple o monobloque es el más silencioso de todos. Los arcos recurvados, los reforzados y los compuestos, tienden a generar un chasquido más sonoro al liberar la saeta. Además los arcos simples o monobloque resisten bastante bien a los climas húmedos, al no tener múltiples capas de material orgánico en las que se pueda colar la humedad ambiental para pudrir los mismos. 

sábado, 2 de febrero de 2019

Arcos I: Inciso histórico reivindicativo.


Han pasado unos añitos desde que empecé a hacer artículos sobre armas aplicados a las reglas desde la correspondiente perspectiva histórica, con algunas pausas notables. En esta ocasión le ha tocado a los arcos.



Tras una profusa investigación en bibliografía académica y notas que llevo recopilando durante años, la conclusión más llamativa a la que he llegado ha sido que, como en tantas otras cuestiones, el tema de los arcos está fuertemente intoxicado por una propaganda maliciosa, concretamente el chovinismo británico. Este ha elevado a la categoría icónica el arco largo "galés" o "inglés". Como la mayoría sabréis esa aureola casi mística proviene de las sucesivas victorias inglesas sobre los altivos caballeros franceses a manos de los humildes y aguerridos arqueros ingleses durante la Guerra de los Cien Años: Crécy, Poitiers y Agincourt. Si bien es cierto que el uso del arco largo aportó determinadas ventajas en el campo de batalla, estas no vinieron tanto de las características técnicas individuales del arma en cuestión sino de su uso táctivo masivo en voleas y la disposición de este en el campo de batalla que permitió atacar a las monturas de la lenta caballería pesada francesa en sus flancos entre otros muchos factores que se dieron lugar en aquellos conflictos. Y es que el arco largo no supuso ninguna revolución técnica militar en aquella época. Ya el arco largo del hombre neolítico de Ötzi, de hace 5.300 años, medía 1'82 metros de largo y estaba elaborado de una pieza de tejo con sección en D y tenía pocas diferencias con los arcos largos galeses usados en aquellas famosas batallas.



El imaginario nacionalista inglés ha aumentado la leyenda en beneficio de su orgullo, situando los orígenes del gesto de la victoria en relación a la amenaza francesa de amputar esos dos dedos a los arqueros cuando venciesen en Agincourt y el gesto de desafío de esos mismos arqueros tras prevalecer dio lugar al "saludo del longbowman". No está claro si la amenaza era real o un ardid del rey Enrique V quien lo introdujo en su arenga previa a la batalla simplemente para enardecer a sus tropas. Posteriormente fue rescatado para al aprovechamiento propagandista por Churchill en la campaña de resistencia durante la IIGM, si bien el mensaje de Churchill fue realmente inspirado por la resistencia belga que venía usando la V desde años antes y la conexión con los legendarios arqueros no fue más que un aprovechamiento oportunista, una vez más.

Sin embargo Churchill no hizo más que recoger el testigo de otros militares chovinistas y mitómanos ingleses como el general y arqueólogo Augustus Henry Pitt-Rivers, que fue quien ya a finales del siglo 19 afirmaba que los arcos compuestos eran producto de gentes que vivían en areas donde no existía madera apropiada para hacer arcos. La relevancia de esta aseveración radica en que fue precisamente este insigne caballero quien introdujo en la arqueología el término "arco compuesto" ("composite bow" en inglés). Sin embargo su presuntuosa premisa resulta ser falsa cuando, precisamente, en esos territorios existe desde siempre maderas ideales para ello y de hecho se fabrican arcos de ambos tipos como podemos ver ya en las tumbas de los faraones egipcios. Más bien al contrario, el arco largo no es la cima de la producción de los fabricantes de arcos de la historia, si no más bien una imposición climática. Allí donde no se pueden emplear o no se puede costear la construcción de los mejores arcos compuestos, se recurre a ese arco.  

El mundo del rol, con sus profundas raíces anglosajonas, está ampliamente influenciado por ese legendario construido alrededor del "arco largo inglés" y le otorga unas propiedades en ocasiones desproporcionadas fruto de ese chovinismo anglosajón que vengo mencionando. Y es que no hay nada como la propaganda británica.

En las próximas entregas intentaremos abarcar un repaso histórico que nos permita establecer una valoración adecuada de todos los tipos de arcos sin desmerecer ninguno.

jueves, 20 de septiembre de 2018

UN NUEVO COMIENZO.

Introducción de la campaña de la Luz para ESDLA.

ESCENARIO.

Finales de la Tercera Edad (T.E.), último siglo del tercer milenio.



Ubicación: restos del antiguo y desaparecido reino de Rhudaur, escisión de Arnor.
Se trata de un país accidentado y agreste ubicado en las estribaciones occidentales de las Montañas Nubladas, principalmente el bosque de los Trolls y a su alrededor zonas de llanuras y páramos despoblados salpicados de regiones de agrestes y algunas colinas ricas en cobre. Los nativos dunlendinos lo llaman la "tierra del rugiente oro rojo" en su dunael natal.





Hace pocos lustros del Feroz Invierno en el que se congeló el Baraduin y los Lobos Blancos invadieron todo Eriador desde el Norte incluyendo el territorio que nos ocupa, así como hace años también de las Grandes Inundaciones que devastaron las tierras del antiguo reino de Cardolan y llevaron a la ruina y decadencia progresiva a la ciudad sureña de Tharbad que se encuentra en su momento más declive.



Los restos de Arnor son presa del pillaje de orcos, lobos y trolls de forma habitual, siendo una tierra hostil y despiadada en la que los Hombres subsisten y malviven como pueden.




La Rhudaur del último siglo del tercer milenio de la Tercera Edad es un territorio asalvajado y casi desierto de población. Desde la caída de Angmar un milenio antes (1975T.E.), quedó pobremente deshabitado. Ya mucho antes los montañeses locales habían expulsado del trono a los Dúnedain con intrigas y violencia, siendo su realeza una mezcla de sangres mestizas y semillero de traiciones. Antaño existió un Consejo Regente de Rhudaur cuya función era de órgano meramente consultivo para el rey, con potestad para nombrar a este en momentos de problemas en la línea sucesoria. Su constitución fue en 861 TE para coronar al rey Aladrión y consumar la escisión de Arnor. Su lugar de reunión tradicional fue Cameth Brin según las canciones. Este Consejo se extinguió con la desaparición del reino.



Con el paso de los siglos la zona se ha despoblado salvo por granjas dispersas de dunlendinos dedicados al pastoreo y la caza en los bosques, junto con algunos otros pobladores de origen norteño que se conocen vulgarmente como eriadorianos. Persisten algunas aldeas en las que se pueden encontrar algunos mercaderes de paso y algunos artesanos. Las ruinas de las Torres Faro así como de cualquier otro bastión de antaño están deshabitadas salvo por espíritus condenados y maldiciones. Los últimos medianos Fuertes hace mucho que abandonaron estas tierras, si bien puede quedar alguna familia escondida. De los Dúnedain solo queda un legado de leyendas difusas que nadie se ocupa de desmentir o corroborar. Muchos son los que claman tener su sangre entre sus ancestros, aunque con un marcado orgullo de su mestizaje local.

En medio de ese declive y penuria se han producido de forma extraordinaria un ligero resurgir de algunos de esos clanes tribales de montañeses los cuales han prosperado lo suficiente para que sus líderes se conviertan en verdaderos señores cuasi-feudales. Inicialmente se produjeron disputas que solo ocasionaron más muerte y destrucción. Sin embargo se ha llegado a un estatus quo entre las facciones que han llevado al resurgimiento de la idea de la necesidad de un Consejo Regente o Elector como el de antaño. Como sus legendarios predecesores, sus egregios miembros electores pretenderán a su vez granjearse cierta influencia sobre el futuro nuevo rey del Norte.


Se dice que el legítimo Rey del Norte será aquel que encuentre las tres reliquias del Trono de Rhudaur, dispersas por su territorio largo tiempo ha. Este método, aunque supersticioso, tiene la gran ventaja de que ahorrará al resurgente pueblo de Rhudaur un baño sangriento y fratricida de disputa civil. 

sábado, 15 de septiembre de 2018

TUTORIAL RÁPIDO PARA LA CREACIÓN DE PERSONAJES DE ESDLA

BREVE GUÍA PARA HACERSE UN PERSONAJE DE LA CAMPAÑA DE EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. LA FORJA DE UN AVENTURERO.

Antes de nada, es recomendable tener disponibles los dos archivos siguientes:
GÉNESIS_universal que va por la versión 2.2
EXPERIENCIA DE PJS que va por la versión 2.1

Con esos dos deberías tener suficiente, pero para esta ambientación haremos una excepción y añadiremos este tutorial por los novatos y alguna otra peculiaridad.


PASO 1º: BÚSCATE UN AMO DEL CALABOZO Y TIRA UN D20 DE ORIGEN.
Contacta con uno de nuestros directores de juego oficiales en tu zona para lanzar tu tirada de Origen. En esta ambientación y dada la multitud de razas disponibles en ESDLA se decide por una tirada de D20 y esta se realiza ANTES que las características, a diferencia de en otras ambientaciones. Antes de tirar el dado deberás decidir si asignas algún Punto de Opción (PO) para sumar (o restar) a esa tirada según tu elección.
Está todo explicado y en el archivo:
tablarazasluz que va por la versión 2.4

Algunos resultados de esta tirada permiten escoger entre varios orígenes en una misma categoría como por ejemplo, el tipo de Hobbit (Peloso, Fuerte o Albo). Algunas razas modifican el tipo de dado que se lanza en alguna característica o tienen reglas especiales como era "orco vivo" para la Sombra. En esos casos hay que decidir la raza en este momento y antes de pasar al siguiente paso. En otros casos en los que no se modifica se puede posponer esa decisión hasta después de tirar las características.


PASO 2º TIRA TUS CARACTERÍSTICAS.
Ya que estás con tu director de juego de cabecera aprovecha y  haz las tiradas de las 11 características con 2D20. Los resultados de 1 se repiten para los primeros niveles, los de 2 para los segundos, etc. Como siempre.

Este es el último momento para decidir la Raza/Cultura/Origen de tu PJ. Algunas razas modifican con algún dado o valor directo los valores de características. Ahora se aplicaría ese modificador.


PASO 3º HISTORIAL: ESCOGE TUS TARAS Y VENTAJAS.
Con las Taras se consiguen POs para gastar en Ventajas o mejorar características. Si no se tenían POs disponibles y se gastaron en raza se habrá de pagar con ellas.

Todos los PJs y salvo que se diga lo contrario, disponen de 5 huecos de taras y otros 5 de ventajas.
Disponible en los archivos:
TARAS que va por la versión 1.2
VENTAJAS que va por la versión 1.4

En construcción están los archivos TARAS SDLA y VENTAJAS SDLA, consulta a tu DJ si te atreves con alguna de estas que son específicas para esta ambientación.


PASO 4º HABILIDADES.
En esta ambientación se emplearán 600 Puntos de Reparto (PR), la mayor cifra nunca otorgada. Vamos con todo. Los jugadores veteranos pueden tener más PRs acumulados y procedentes de la campaña de la Oscuridad. Para compensar un poco a los jugadores novatos se les da un cheque regalo de bienvenida de otros +100 PR extra en su primer PJ de campaña.

Según la cultura de origen del PJ podrá obtener una serie de habilidades propias en las que podrá gastar sus PR a coste reducido. Ver EXPERIENCIA DE PJS 2.1

Además los PJs que cumplan unos requisitos* pueden comprar profesiones. Estas profesiones otorgan beneficios:

4.A- Valor directo en algunas habilidades: una cantidad determinada en la habilidad que se señale. (Puede tener un tope de aprovechamiento).
Por ejemplo, un PJ que compre la profesión Comerciante obtiene un valor de partida de Regateo de 6 sin tope. Apunta en su ficha un valor de 6 y podrá decidir si emplea más PRs en mejorarla.

4.B-  Acceso a habilidades propias: todas las habilidades en las que se consiga valor con profesión y algunas otras en las que se obtendrá un 0 se considerarán propias a efectos de coste de PRs en la creación del PJ. (Pueden tener un tope).
Por ejemplo, el PJ comerciante obtiene un valor de Conocimiento de leyes de 0 y tope 6. Significa que en su creación considerará como propia esa habilidad hasta valor 6 a efectos de coste de PRs. No tiene valor en la habilidad salvo que decida invertir PRs en ella y decide cuanto tendrá.
En Regateo no tiene tope, por lo que podría comprarla como propia hasta valor 20.

4.C- Extras: La profesión suele determinar gran parte del equipo del PJ así como puede proporcionar otros extras (acceso a maniobras especiales, ventajas más baratas, etc).

Todas las profesiones están en el archivo en construcción:
PROFESIONES Y OCUPACIONES EN ESDLA
Consulta a tu director de juego de cabecera para que te facilite tus mejores opciones laborales en base a tus preferencias.

¡YA ESTÁ! ¡ESTÁS LISTO PARA COMERTE LA TIERRA MEDIA!

PS: Edito la entrada porque se me olvidó decir que hay una regla de especial. En cualquier momento antes de lanzar los dados de característica se puede escoger ser Hobbit con la ventaja gratuita Acomodado. Si ya se obtuvo raza se renuncia a esta y se tira como Hobbit. 

* Los requisitos suelen ser alcanzar al menos un valor mínimo en alguna Característica. Cuanto mayores son los valores de esos requisitos mayores suelen ser las ventajas asociadas. Todas las profesiones incluyen un descuento de coste de PR respecto a si se comprasen esas habilidades sin la profesión. Algunas profesiones forman parte de un itinerario y requerirán alguna otra profesión previa, por ejemplo, para acceder a Mercader primero se debe adquirir Comerciante, para acceder a Montaraz primero hay que ser Guardabosques. Otros requisitos pueden ser Raciales: solo los enanos tienen la profesión Miliciano y solo aquellos con sangre Dúnedain pueden ser Montaraces. Otras profesiones exigen un nivel mínimo o alguna ventaja específica como Iniciado.