martes, 28 de agosto de 2012

Splice

Decir que estamos viviendo una época dorada de los videojuegos es algo bastante evidente para cualquier aficionado. Pero si comentamos que buena parte de ésa época dorada es gracias al desarrollo de grandes títulos independientes, lo mismo esto ya no es tan conocido.

El hecho de que dispongamos (consumidores y desarrolladores) de plataformas como steam que permiten la distribución de estos juegos sin prácticamente necesidad de infraestructura hace que podamos disfrutar de títulos que de otra forma se hubieran quedado probablemente en el cajón de la secretaria de un directivo de alguna gran productora.

Por supuesto la inmensa mayoría de estos juegos no pueden compararse con los títulos que ponen en el mercado grandes producciones. Muchas veces porque el esfuerzo de unas pocas personas no es suficiente para llevar a cabo lo que probablemente era una buena idea. Muchas otras porque un buen programador no tiene porqué ser buen dibujante o buen compositor. La mayoría de las veces simplemente porque el obejtivo original era demasiado ambicioso.

Así que parece que necesitamos una combinación complicada: una buena idea, fácil de desarrollar y que el conjunto quede visual y, a ser posible,  acústicamente atractivo.

Y esto es justo lo que en mi opinión logra este juego, una idea sencilla, un efecto visual muy atractivo y una banda sonora envolvente que les ha quedado maravillosa y muy bien intregrada en la dinámica del juego.

Además estos títulos suelen tener precios algo más razonables que los que estamos acostumbrados (Splice está en Steam por menos de 10€ sin ofertas).




lunes, 13 de agosto de 2012

domingo, 12 de agosto de 2012

Expediente X (X Files)

Este era un post obligado.
Recientemente, y por fin, hemos acabado la 9ª temporada de Expediente X.

Desde que echaron esta serie en TeleciRco era una de mis series pendientes de ver completa. Fue la primera serie a la que me enganché en mi vida y tenía la espinita clavada de no haberla visto completa. En parte porque quería verla y en parte porque pensaba que viendo todas las temporadas encontraría sentido a toda la trama tan truculenta.

Lo primero, verla completa, estaba motivado entre otras razones a que la cadena privada ha maltratado siempre a sus tele-espectadores. Las distintas temporadas se fueron sucediendo hasta cierto momento pero creo que no llegaron a emitirla completa. Además, quienes programaban la parrilla de emisión de esa cadena tenían un componente sádico muy marcado y de forma indiscriminada repetían episodios en orden aleatorio. También tuvieron distintos días de emisión, recuerdo que un tiempo fue la noche de los jueves y otro la de los domingos. Por entonces, siendo un adolescente, tenía poco poder sobre el control remoto del televisor en casa y a penas conseguía ver los episodios del tirón. La repetición de episodios nunca me ayudó mucho para conseguir convencer a mi familia de ver la serie ("este ya lo han puesto -pero yo no lo he visto -pero ya lo han puesto").

La segunda parte, desde ya, digo que fue un error por mi parte pensar que se solucionaría algo. Las infinitas tramas y conspiraciones, tras 9 temporadas, quedan cogidas con alfileres, sin atar, con más flecos que una chaqueta de cantante country y con un mal regusto de final precipitado.

Pero no nos centremos en lo malo de esta serie sino en las partes geniales de esta serie que la convierten en una producción de culto.

Para empezar, hay que señalar la característica más importante, tanto para bien como para mal, de la serie. El equipo de guionistas no trabajaba como equipo aparentemente, sino que cada episodio era encargado a un guionista o pequeño grupo de ellos. Esto da un peculiar cambio constante en el tono de los episodios. No se trata ya que de una temporada a otra pueda cambiar radicalmente, es que en episodios de una misma temporada da giros completamente insospechables en lo que es el propio enfoque de la serie. De forma intencionada o no, con esto se consigue algo fundamental de esta serie y es que nunca, nunca, nunca sabes que te vas a encontrar en un episodio (salvo los que son continuación de uno previo que queda inacabado). Pueden llevar varios episodios tratando la meta-trama o trama principal de la conspiración del gobierno y los alienígenas y justo después entremeten cualquier episodio suelto de un misterio aislado o un caso friki.

Esto, además de generar un cambio de ritmo, tiene un efecto de expectación y sorpresa constante. Eso, en una serie de 9 temporadas, es todo un logro y está perfectamente acorde con la temática general de la serie: el misterio. Aunque sea con esta trampilla maliciosa, consiguen mantener el misterio casi hasta la novena temporada.


Dependiendo de ese factor nos encontraremos episodios que son auténticas obras maestras de la televisión frente a episodios que son completa morralla impresentable.

Otro de los recursos habituales de la serie eran los finales abiertos, dejando el misterio en el aire. Tras 45 minutos de suspense e investigación, con los esforzados protagonistas de aquí para allá, puteados, a veces cubiertos de suciedad o incluso vapuleados, generalmente tratados como majaras (especialmente Fox Mulder, aunque ya al final Dana Scully también lleva su dosis de bochorno) y en general bastante maltratados, resulta que el misterio queda o sin resolver o sin tener una solución completa. En un par de ocasiones esto da pie para que en siguientes temporadas se retome algún misterio aislado y en la mayoría de los casos quede simplemente en el aire. Es la marca de la casa.

Si saco rato para hacer una segunda entrada, tal vez me explaye con los personajes que ahora se llevarían demasiado tiempo y espacio. Solo decir que aquí los guionistas recurren a un clásico de los recursos televisivos: la tensión sexual sin resolver entre los dos protagonistas. O algo parecido. No entro en más detalles para ahorrar spoilers.

Pero ya es momento de que ensalce la mayor virtud de esta serie a mi juicio. La temática en sí de toda la serie, el misterio, lo oculto, lo paranormal. En la época en que se emitió esta serie el segmento friki que esta serie transita era muy arriesgado para ofrecer al público general. Hoy vemos con total normalidad que Game Of Thrones se emita por HBO, pero antaño este tipo de series eran minoritarias y ahí la FOX le echó narices. Su gran acierto en mi opinión fue dotar a la serie de un carácter de seriedad. El contexto del FBI, las intrigas gubernamentales, etc, así como la realización de la serie que escapa del formato serie B que podía tener en aquella época una producción para frikis, convierten a la serie en un regalo para los frikis. El producto de entretenimiento resultante es un producto de calidad en términos generales, pensado para todos los públicos. Sin duda algunos capítulos son para correr a todo el equipo a gorrazos y que no toquen una máquina de escribir un guión ni una cámara en su vida, pero otros capítulos compensan con creces a esas cagadas y el conjunto es mucho más que la suma de sus partes.

Otro de sus mejores aciertos, o al menos, uno de mis momentos favoritos de la serie, era la ubicación inicial. El momento en el que una toma de un paraje, generalmente de noche para darle más suspense, se acompañaba del letrero y la voz en off con la localización en la localidad X del estado de Y de los EEUU. Eso, teniendo en cuenta que gran parte de la serie se rodó por completo en Canadá, claro. Después, a lo largo del episodio, las supuestas localizaciones iban cambiando y el cartel y la seria voz en off se repite. Ese ejercicio de hacernos viajar de forma imaginaria por toda la geografía norteamericana, ese sabor de road movie y no parar nunca quietos. Una especie de repaso del costumbrismo de la american way of life, tan pintoresco, tan noventero... (repasaré esto más adelante). En algunos momentos es simplemente delicioso. Tampoco quedan a la zaga los parajes naturales referidos que, aunque falsos (pues en una mayoría de casos son bosques canadienses), son escogidos con gran talento para crear una atmósfera de misterio siguiendo las mejores tradiciones de los escritores del género.

Pero volviendo al frikismo. En mi opinión uno de los ingredientes que elevan esta serie es el componente friki de pretensiones serias. Aquí volvemos al personaje protagonista principal, que sin duda durante una buena parte de la serie, es Mulder. No quiero entrar en el personaje en sí para dejar la puerta abierta a otra entrega como he dicho, pero sí que quiero centrarme en que el personaje es un frikazo del recopón. Es un bicho raro por diversas razones (debidamente explicado por la meta-trama) y dispone de un amplio bagaje en temas frikis: alienígenas, fenómenos paranormales, mitos y leyendas, etc. Su formación académica como brillante psicólogo es siempre dejada a un lado y en todo caso se instrumentaliza, pero es una faceta accesoria. Mulder es un erudito con aspecto de mojabragas, pero que se comporta como una rata de biblioteca y hace gala de conocimientos rarito y repelente. Esto nos permite que gracias a sus conocimientos arcanos nos enteremos de qué van los misterios, es nuestro guía en el viaje iniciático de cada capítulo. Casi siempre tiene o el conocimiento necesario o una intuición marcada por estos conocimientos que sin embargo pueden llevar a la resolución del misterio o no.




Porque esta es otra característica de la serie. Los protagonistas no son omnipotentes ni salen siempre victoriosos. Se equivocan y esa falabilidad tan humana los hace más cercanos. En ocasiones el experto es precisamente quien menos acierta. Otras es ninguneado. Otras simplemente deja que los demás se equivoquen. En fin, que en ese sentido la serie es bastante pródiga de resultados.

A partir de cierto punto también es destacable la presencia de episodios sueltos de tipo experimental. Episodios que toman perspectivas distintas. Incluso uno en sentido musical, otro imitando un reality,  muchos en los que se ríen de ellos mismos y se autoparodian, etc. Están en la cresta de su éxito y se permiten todo tipo de extravagancias, algunas más acertadas que otras. Nuevamente, el factor de la rica variedad de los guionistas deja su impronta. El sentido del humor empieza a tomar más protagonismo no como un elemento secundario sino como fundamento para algunos capítulos enteros.

Otro gran aliciente para mi estos últimos meses ha sido el ejercicio constante de "revival noventero constante". Casi un ejercicio de arqueología de proximidad. Es fascinante ver como retrata la vida en aquella década en los EEUU y ver como ha cambiado en estos años el retrato de ese mismo país que nos describen ahora en las películas y series. Un ejercicio interesantísimo y repleto de nostalgia muy recomendable.

Y ya cuando empiezan a acercarse a las temporadas finales empezamos a encontrarnos los grandes errores. Por motivos que no voy a entrar a analizar parece que el chicle se les empezó a quedar insulso y empezaron a estirarlo. La meta-trama no terminaba de resolverse satisfactoriamente. Es posible que porque la propia proyección de una invasión alienígena no era realizable para los medios propios de una modesta serie de televisión. Es posible que les pasase como luego pasó al equipo de Lost, que se embarcaron en una intriga demasiado grande y prometedora y por encima de su capacidad de resolución. El caso es que a partir de la séptima temporada algunos episodios de la meta-trama empiezan a flojear. En la octava pierden los papeles y se les va la pinza. La novena es prácticamente influmable. Arrojan algo de luz a algunos de las grandes incógnitas de la serie, pero es una luz débil, parpadeante, acuosa y poco satisfactoria.

En estas últimas temporadas siguen entremetiendo algunos episodios de misterios aislados interesantes, pero que cada vez son menos atrayentes sobre todo cuando los personajes principales cambian. Lo que anteriormente se tragaba por la familiaridad con los protagonistas, pierde el encanto cuando cambian estos. Especialmente la última temporada que en su mayor parte es bastante infumable. Es cierto que intentan cerrar algunos cabos sueltos, pero son cierres en falso en algunos casos. Hasta el punto de que en la recta final hay un episodio dirigido y escrito por un amateur (Duchovny) sin pies ni cabeza. El episodio final de la serie es un episodio doble que en cierto modo hace una pequeña recopilación de lo que ha sido toda la serie con pequeños flashback, sin abusar, que permite reordenar toda la trama principal o meta-trama de la conspiración alienígena - gubernamental. En cierto modo se puede ver incluso como un resumen para quien quiera enterarse de qué va la serie, pero que solo cobra verdadero sentido para alguien que la haya visto entera, pues cada pequeña toma sobre un capítulo hace recordar ese capítulo concreto. Aunque el episodio en sí está al nivel guionístico de esa última temporada, al menos este resumen hace que merezca la pena.

Para acabar quiero recalcar algo que menciono arriba que a mi juicio es de los mejores aciertos de la serie. El tratamiento que dan a los misterios, la postura de Mulder, el tomar algunos datos científicos o legendarios y darle una forma de historieta en la modernidad, ... es el mayor encanto de esta serie, sus episodios cortos, las tramas aisladas. Frente a esto se articula el esqueleto de una meta-trama muy ambiciosa y que se presenta como muy prometedora al principio de la serie, y que es lo que incita a seguirla. Para conocer la verdad que está ahí fuera. Mientras, disfrutamos de todos esos pequeños episodios, mejores, regulares y peores, que son la verdadera aportación de Expediente X a la cultura popular contemporánea.

Es indiscutible la grandeza alcanzada por una serie que, en torno a una temática minoritaria, consigue alcanzar las 9 temporadas, generar dos películas para cine y una serie paralela (protagonizada por los tiradores solitarios, de una sola temporada), encumbrar a su protagonista que carece de todo talento interpretativo hasta el punto de conseguir otra serie (Californication) y convertirse en un referente para muchas otras series que vinieron después (Supernatural, Fringe, etc) amén de guiños (Bones) e incluso cuasi-cameos (Los Simpsons) en otras muchas. Sin mencionar sus legiones de fans.


Huelga decir que toda la campaña de post-apocalipsis tiene una honda deuda con esta serie en la que se inspira en múltiples aspectos, tanto estéticos como argumentales. Tampoco se apega a todos los elementos, porque en algunos me aparto completamente porque suponen planteamientos que no me convencen. En todo caso, tengo una deuda con la serie que trato de honrar con este post y una recomendación: ¡merece la pena ver esta serie (casi) completa!


sábado, 11 de agosto de 2012

El increíble hombre menguante

No sé si a vosotros os pasa pero últimamente las películas 'de género' que veo me parecen bastante malas. Mi opinión es que se trata de problemas de guión. Parece que todos los guionistas que saben lo que hacen se están dedicando a brindarnos una época dorada en las series, pero no en el cine.

Cuando tengo esta sensación me gusta visionar alguno de los clásicos que hicieron que me gustara el cine de ciencia-ficción y terror y uno de los que más me marcó en mi infancia fue precisamente este título.

El pobre protagonista tiene que enfrentarse a cómo su vida cambia radical y rápidamente después de un suceso fortuito. Los cambios son además constantes y la perspectiva se modifica cada pocas escenas.

Para muestra algunos de los minutos más significativos del cine de terror clásico.

lunes, 6 de agosto de 2012

Kuratas

Desde Siudobashi Heavy Industries nos presentan el que dicen es el primer robot pilotable desde dentro por un humano. La realidad es que si sois seguidores del blog esto no os resultará sorprendente ya que nuestro colaborador Ulric nos contó esta historia hace ya casi un año.

El hecho es que parece que lo que hace un año era un proyecto hoy es una realidad que, como podéis ver en la imagen, tiene hasta un configurador para dejarlo a tu gusto por poco más de un millón de euros. Todo ello, por supuesto, Made in Japan.

Desde Siudobashi insisten en que se trata de una obra de arte y no de un vehículo propiamente dicho, por lo que no aseguran ni la comodidad ni la seguridad de sus ocupantes, vamos, que es un juguete muy, muy, caro.


Zombies in plain english

viernes, 3 de agosto de 2012

Cogerlas al vuelo

Una de las cosas estupendas que tiene internet es que ofrece la posibilidad a las mentes inquietas de publicar sus ideas, las cuales probablemente no hubieran visto la luz de otra manera.

Hoy me he topado por casualidad con uno de estos "experimentos", por lo que se ve esta, digamos, poco desarrollado; pero precisamente por eso lo mismo es un buen momento para cogerlo y seguirlo para ver que tal evoluciona.

La idea me ha parecido como mínimo simpática, os dejo el enlace para que juzguéis vosotros mismos.

Prepárate para el post-apocalipsis por poco más de 3000$

Aunque el vídeo tiene un tono bastante distendido no puedo dejar de preocuparme por la de cosas letales que puedes comprar por un precio tan reducido.


jueves, 2 de agosto de 2012

Plasma duro a la carta.

Tiempo ha en esta entrada
http://qrolbeta.blogspot.com.es/2011/12/cowboys-aliens.html
Joe sugería la visión de un plasma duro en la citada película.

Para que nunca podáis decir que no soy de lo más complaciente, os traigo un par de documentos gráficos que demuestran que Joe estaba en lo cierto:
En esta imagen tenemos un primer plano del plasma duro alienígena con su apuntador holográfico tridimensional. Lo surrealista de la toma en la que se recoge un vaquero y un alienígena con armamento pesado me parece una buena metáfora para resumir la película.


Lamentablemente no he conseguido capturar ningún buen fotograma que se vea claro el disparo del plasma duro, básicamente porque el efecto especial en esos casos fundamentalmente consiste en difuminar la imagen con un destello de luz blanquiazul que lo emborrona todo. En su defecto traigo a este simpático sniper alienígena desde una tronera del baluarte extraterrestre, que uno de los protagonistas secundarios alcanza a ver de refilón con un catalejo. Si os fijáis se ven los dos destellos de la bocacha del arma de plasma (o lo que sea).

miércoles, 1 de agosto de 2012

Prometheus

Hoy uno de nuestros colaboradoradores proponía una escapada al cine para ver esta película. La realidad es que no me había llamado especialmente la atención, a pesar de que Ridley Scott ha dirigido algunas de las peliculas que más me han gustado (y algunas de las que me más me han decepcionado). Probablemente porque he perdido la cuenta de las películas de Alien (y Alien vs. Predator) que se han hecho, y no creo que esta precuela pueda aportar mucho a la franquicia; y en parte porque la evolución de las peliculas ha sido claramente negativa y miedo me da de lo que pueden haber preparado para esta.

Pero claro, como siempre el trailer está bastante bien. ¿Habrán puesto todo lo interesante del metraje? ¿Se habrán dejado algo para los que paguen (o paguemos) la entrada? Os lo dejo para que decidáis por vosotros mismos.


Federica Augusta Sofía von Anhalt-Zerbst (y II)

Mientras los militares volcaban sus esfuerzos en el frente turco, donde se mantenía la guerra, miles de campesinos deseosos de escapar de la servidumbre, trabajadores industriales explotados, etnias turcomanas perseguidas, grupos de cosacos y otras comunidades descontentas con el régimen y su miserable situación social se unieron bajo el liderazgo de Pugachov, quien pretendió hacerse pasar por el fallecido Pedro III, poniendo en tela de juicio la autoridad de la zarina. El líder rebelde llegó a comandar un ejército de hasta treinta mil hombres que sembraron el pánico con actos de extrema violencia, arrasando grandes fincas de terratenientes e incluso asaltando ciudades como Samara y Kazán. Después de haber subestimado la rebelión en un principio, Catalina tuvo que destinar cada vez más recursos militares a sofocarla, reduciendo su presencia en el frente turco.

Sin embargo, los otomanos ya habían tenido bastante de momento y a mediados de 1774 solicitaron la paz. El Tratado de Küçük Kaynarca trasladó a la esfera diplomática la superioridad militar rusa, imponiendo compensaciones económicas, políticas y especialmente territoriales. Los rusos ganaron acceso al Mar Negro y el Kanato de Crimea formalmente se independizó, si bien la situación de hecho es que quedaba sometido a Rusia. Consecuencia inmediata de la paz resultó también el traslado de grandes contingentes de tropas a la zona del Volga, siendo aplastada la rebelión de Pugachov a finales del año. El líder rebelde fue traicionado por algunos de sus soldados, quienes lo entregaron a cambio de una recompensa de diez mil rublos, que tendría que ser un pastizal por la época, siendo posteriormente ejecutado.

En 1787 Catalina organizó un viaje triunfal a Crimea, un estado títere desde la paz de 1784, la cual anexionó formalmente a Rusia. Los otomanos, heridos en su orgullo y con ganas de revancha, usaron esta excusa para iniciar otra guerra. El nuevo sultán, Abd-ul-Hamid I, lanzó a su país nuevamente a una contienda mal planificada, sobre todo porque iniciaron el conflicto desconociendo una alianza firmada poco antes entre Rusia y el Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que sufrió el contraataque combinado de ambas naciones. Los ejércitos otomanos eran inexpertos y levantiscos, sus generales un grupo de incompetentes y además, a mitad del conflicto, el sultán murió: la derrota se veía venir. Para colmo, los rusos seguían contando con la genialidad de Suvórov y un ejército veterano dirigido por oficiales muy competentes, por lo que sus victorias se sucedieron en tierra y mar.


En 1788, el primo de Catalina y rey de Suecia, Gustavo III, aprovechó el conflicto ruso con los otomanos para invadir territorio ruso sin previo aviso. Su objetivo era recuperar los territorios bálticos perdidos a comienzos de siglo en la Gran Guerra del Norte, mientras que su estrategia se basaba en un rápido avance y la toma de San Petesburgo. La zarina Catalina sobreestimó en un principio la potencia militar de su país, quizás debido a las continuadas victorias contra los otomanos, y sufrió graves pérdidas en la contienda contra los suecos, tanto a nivel terrestre como naval, teniendo que recurrir a la diplomacia para salvar el conflicto. Pese a frenar el avance sueco contra la capital rusa, el conflicto se enquistó hasta que la zarina consiguió que Dinamarca interviniera invadiendo Suecia. En pocos meses se alternaron victorias y derrotas en ambos bandos, hasta que finalmente, en el verano de 1790, Gustavo III consiguió negociar un acuerdo de paz con el que si bien no recuperó ningún territorio otrora sueco, al menos sí se aseguró que los rusos no volvieran a intentar intervenir en su política interna, ganando con ello un gran prestigio. Por su parte, Catalina la Grande consiguió una paz aceptable y liberó recursos con los que poner fin a la guerra abierta en el sur. Esto debió enfriar a los prusianos, los cuales habían firmado un tratado ofensivo con los otomanos para intervenir en el conflicto, al que los generales rusos fueron dando la puntilla hasta que finalmente, en 1792, el sultán se vio obligado a pedir la paz, esta vez a costa de la pérdida definitiva del Kanato de Crimea y la región de Yedisán.


Alcanzada la paz en su siempre convulsa frontera suroccidental, Catalina la Grande retomó e impulsó un nuevo desmembramiento la República de las Dos Naciones, en esta ocasión sin contar con Austria. En la primavera de 1792 un ejército ruso invadió sin previa declaración de guerra territorio polaco, rompiendo días después Prusia su alianza con Polonia y uniéndose a la fiesta de la partición. Los polacos lucharon pero, tal como ocurrió una década antes, los propios enfrentamientos entre sus clases dirigentes, bien pagadas por los enemigos de su patria, dieron al traste con la resistencia inicial. El mismo rey Estanislao II Poniatowski traicionó al país uniéndose a los nobles que apoyaban la invasión rusa. A comienzos de 1793 se formalizó la partición, correspondiendo a Rusia 250.000 kilómetros cuadrados, casi el triple de lo que le correspondió en la Primera Partición, incluyendo ciudades tan importantes como Minsk.

A penas un año después se produjo una sublevación en Polonia, obteniendo el ejército insurgente algunas victorias significativas bajo el mando del competente general Tadeusz Kosciuszko. Sin embargo, la descomposición interna del país era tal y la aristocracia estaba tan dividida que la oposición nunca fue sólida. La llegada de tropas rusas comandadas por el siempre eficiente Suvórov acabaron con la resistencia armada. En octubre de 1795 Rusia, Prusia y Austria formalizaban la tercera partición de Polonia que ponía fin a la República de las Dos Naciones, adquiriendo en virtud de ello los rusos el resto de Lituania y la llanura central polaca hasta la misma Varsovia.

Unos meses después la zarina organizó, a instancias de su amante el Príncipe Zubov, una expedición militar a Persia, imperio con el cual Rusia mantenía importantes disputas fronterizas en el Cáucaso. Sin embargo, Catalina la Grande ya no vivió el final de este conflicto, en noviembre de 1796, a los sesenta y siete años, fallecía de un ataque de apoplejía que la dejó en el sitio. Dejaba a su heredero el gobierno de un país mucho más grande, más rico y más poderoso que el que recibió, Rusia se había convertido bajo su mandato en una potencia europea.


Pablo I apenas gobernó cinco años, apartado por su madre de la esfera de poder durante décadas, se aplicó con saña a modificar la mayoría de las políticas seguidas por ésta tanto a nivel interior como exterior. Sus purgas entre los generales del ejército y su enfrentamiento abierto con la mayor parte de la nobleza llevaron a su asesinato por un nutrido grupo de conjurados, quienes actuaron con la connivencia de su hijo y nieto de Catalina, Alejandro I.

Federica Augusta Sofía von Anhalt-Zerbst (I)




El 2 de mayo de 1729 nacía en Stettin, territorio prusiano, uno de los personajes  más determinantes de la historia moderna de Rusia. Esta joven princesa alemana vio su vida unida al destino del Imperio Ruso cuando su familia, por mediación de Federico el Grande, consiguió enlazarla en matrimonio con Pedro de Holstein-Gottorp, futuro zar. Las tensiones diplomáticas austro-prusianas de la época se reflejaron, entre otros aspectos, en la búsqueda por ambas potencias del control político de la Corona Rusa, consiguiendo finalmente los prusianos llevarse el gato al agua con este enlace y la coronación posterior de Pedro III, a quien ya destacamos en el anterior artículo sobre Federico II como de marcado carácter germanófilo. El enlace se produjo en 1745, fracasando como relación personal al instante. La pareja apenas hizo vida común, teniendo grandes discrepancias tanto en lo personal como lo público, distanciándose rápidamente la zarina de su marido al mostrar un inagotable interés y respeto por la cultura rusa, los cuales incluían la asidua cata de varones rusos de buen ver, afición que desarrolló a lo largo de toda su vida.

El día antes del enlace Federica Augusta Sofía se convirtió a la religión ortodoxa rusa, tomando el nombre con el cual sería conocida por la historia: Ekaterina Alekséyevna, más adelante conocida como Catalina la Grande. A diferencia de su marido, personaje inmaduro que vivía en un país al que no quería y por el que no era deseado, Catalina supo ganarse el respeto del pueblo y de importantes personajes de la Corte, manteniendo una incesante actividad política y social, aprendiendo con dedicación tanto la lengua como la cultura local y distanciándose rápidamente de sus orígenes prusianos.

El 5 de enero de 1752 falleció la zarina Isabel I, dejando en el trono a su sobrino y heredero Pedro III. Las divergencias entre su marido el zar y Catalina se acentuaron rápidamente a partir de entonces, debido principalmente a la política filoprusiana seguida por Pedro, quien no sólo retiró a su país de la Guerra de los Siete Años, devolviendo a Prusia amplios territorios ya conquistados, sino que además decidió introducir a militares prusianos en el propio ejército ruso, exasperando a la casta militar rusa. Su torpeza no sólo se reflejó en este ámbito sino que el desprecio que sentía Pedro III por la cultura e instituciones rusas lo reflejó en decisiones trascendentales como secularizar bienes de la Iglesia Ortodoxa o excluir a los poderosos boyardos, la nobleza rural, de la esfera de poder. A Pedro le faltó mearse en la bandera: su futuro lo estaba escribiendo con infinita torpeza.

El 13 de julio de 1752, poco más de seis meses después de su llegada al trono, Pedro III fue depuesto por un alzamiento de la Guardia Imperial Rusa dirigido por Grigori Orlov, amante de Catalina, quien fue proclamada gobernante de Rusia. Meses después, el destituido Pedro era asesinado a sangre fría en la fortaleza donde fue encerrado, eliminándose así los posibles problemas políticos que su mera existencia pudieran causar. En principio el cambio de poder fue pacífico, pero algunos sectores políticos defendían que debía ser temporal, hasta que alcanzara la mayoría de edad el gran duque Pablo, hijo oficial de los zares. Oficial porque existe la posibilidad de que no fuera hijo natural de Pedro, sino fruto de la relación de la zarina con su chambelán Sergéi Vasílievich Saltykóv. A pesar de estas reticencias, Pablo no se hizo con el poder hasta la muerte de su madre, treinta y cuatro años después.

           El reinado de Catalina la Grande fue largo y fructífero para el país, que se europeizó y recibió los influjos de la Ilustración, hasta que la Revolución Francesa hizo que se cerraran las ventanas a estos aires. Gran parte de su apoyo político lo consiguió la zarina dando entrada en los círculos de poder a los agradecidos boyardos, a la vez que mimó a los líderes militares, encantados con la victoriosa política expansionista que llevó a cabo. A base de triunfos militares, los territorios rusos se vieron ampliados en más de medio millón de kilómetros cuadrados, detraídos de la República de las Dos Naciones y del Imperio Otomano principalmente, anexionando Nueva Rusia, Crimera, Ucrania, Bielorrusia, Lituania y Curlandia.


La zarina impulsó la modernización de la agricultura y la industria, e incluso pretendió abordar profundas reformas legislativas con participación de la mayoría de estamentos sociales. Sin embargo, estos prometedores pasos del comienzo de su reinado se fueron atemperando, convirtiéndose con el paso de los años en una persona cada vez más conservadora y celosa de su poder, el cual ejerció con tintes tiránicos. Todo ello contrasta con la imagen de monarca ilustrada que cultivó de cara al extranjero. De forma significativa se convirtió en gran mecenas del arte y la cultura, reuniendo en el Hermitage la mayor colección privada de arte de la época, la cual serviría años después de base al futuro museo. 



En 1768 Catalina la Grande hizo frente al primer enfrentamiento bélico de los muchos que se sustanciaron durante su reinado. El sultán otomano, Mustafá III, midiendo mal sus fuerzas, declaró la guerra a Rusia a cuenta de un incidente fronterizo menor. El turco se alió con los rebeldes polacos de la Confederación de Bar buscando afianzar su dominio sobre Crimea y la misma Polonia, un estado en descomposición por entonces; mientras que los rusos se aliaron con los británicos, siempre al quite de este tipo de ríos revueltos, ganando así un importante apoyo naval. Pronto la balanza de la victoria se inclinó para el lado ruso, emergiendo la figura del brillante general Alexander Suvórov, quien repartió estopa tanto a otomanos como a polacos.


Con el conflicto bélico en el sur encarrilado, Catalina vio con buenos ojos la propuesta de Federico el Grande de anexionarse de mutuo acuerdo territorios de la debilitada República de las Dos Naciones, en franca decadencia y sometida políticamente a sus vecinos. A dicho pacto, tras alguna reticencia inicial, se unió la emperatriz María Teresa I, representante de la tercera potencia fronteriza, Austria. De este modo la Primera Partición de Polonia se formalizó en 1772, perdiendo el país un 30 % de su territorio, repartido entre las tres naciones vecinas, correspondiendo a Rusia la mayor parte de Livonia y Bielorrusia, incluyendo importantes ciudades como Vítebsk y Polatsk, así como más de millón y medio de habitantes. La resistencia militar interna planteada por la Confederación de Bar fue aplastada por los tres aliados. 




Entre tanto, en el frente otomano, las continuas victorias rusas en tierra se vieron acompañadas de reiteradas victorias en el mar, sufriendo los turcos graves pérdidas en los combates. Sin embargo, en 1773 se produjo un acontecimiento que retrasó el fin de la guerra, el cual ya se vislumbraba. Mientras la zarina centraba su atención en la partición de Polonia y el conflicto bélico con el Imperio Otomano, dentro de sus fronteras estalló una verdadera rebelión de proporciones alarmantes. Un desertor cosaco llamado Yemelián Pugachov dirigió un alzamiento social que se extendió de forma vertiginosa por amplios territorios de la cuenca del Volga, llegando a poner en jaque incluso el trono de Catalina.

Zombie Experiment NYC

Una máxima de la publicidad es que si tienes un nuevo producto la mejor forma de darlo a conocer es sacarlo a la calle. Así muchas veces las marcas nos llenan las calles con puestos donde nos ofrece helados, yogures u otras cosas para que veamos lo buenísimos que son y los compremos en nuestra siguiente visita al supermercado.

Esto es lo que han debido de pensar los chicos de AMC a la hora de idear una promoción impactante para la tercera temporada de The Walking Dead. Así que han puesto en marcha a sus maquilladors y han soltado por las calles de Nueva York a algunos zombies. El resultado lo podéis ver en el siguiente video.


Personalmente hubiera preferido que este experimento se hubiera realizado en Atlanta por razones obvias pero estas cosas se calculan normalmente por el impacto mediático que puedan lograr y se ve que Nueva York tiene más tirón.